viernes 30 de octubre de 2009

todos menos tú.

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estar acomodado, no preocuparse por el futuro. Disminuir la actividad mental, reducir el estress, despreocuparse por algunos aspectos. No estar en las ondas, estar en alguna, quizá, porque no?

estar acomodado. No sentir la rabia. No sentirla.

N. e.t.r
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viernes 2 de octubre de 2009

Tarifa

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Desperté con un rayo de luz portugues atravesándome un ojo hasta bien adentro. Intenté poner la cabeza recta, pero el brazo del sofa había partido mi cuello. Fuí hacia el baño masajeandome el riñón izquierdo. En el espejo leí el posit que me había dejado Alicia te espero en la cafetería. Volví a la cama para sentarme y encender el primer cigarro del día, uno pastoso y rasposo. Encendí la tele y fuí cambiando de canal en busca de un poco de música que poner a tope y así no escuchar mi dolor de cabeza. Al pasar por el canal de fitness se me puso un poco dura, mi carne reaccionaba ante la carne catódica. Aceleré la búsqueda para no pensar en el tiempo que llevaba sin sexo hasta que encontré un video que parecía estar apunto de empezar Guano Apes: Big in Japan Puse el volumen al máximo y me metí en la ducha.

Bajé a la cafetería y la busqué en la terraza. Estaba en una de las mesas de la esquina apurando una taza de café. Llevaba el pelo recogido con un lápiz y tenía desplegado ante ella un mapa de carreteras. Nos vamos a Tarifa, dijo cuando me senté a la mesa ¿donde? pregunté yo pensado que era una coña. Tárifa dijo señalándolo en el mapa ¿Y que pasa con el barrio alto? Alicia se quitó el lapiz del pelo y se lo recogió con una goma. Ya te lo dije ayer, una ciudad por país. Con lo de anoche tenemos material de sobra para Portugal.

Material de sobra para Portugal ¿y que coño significaba eso? La camarera vino con un desayuno completo, solo de ver la fruta me dieron arcadas. Cojí el café y aparté todo lo demás. Obrigado, dije sintiéndome un idiota, alicia rió un poco por lo bajo. ¿Entonces? dije ¿Con lo de pijiliandía de ayer ya tenemos suficiente?

- ¿Qué?

¿Qué? Tomé un sorbo de café aprovechando la atención.

- El barrio alto. Dijiste que querias grabar algo en él ¿no?

- Estuvimos ayer. Ya tenemos suficiente.

Ya tenemos suficiente. Era inútil seguir, y me dolía la cabeza demasiado para continuar hasta encontrar algo. Ya llegariamos a eso. Asi era con alicia, siempre.


- ¿Tenemos que salir ya? pregunté.

- Puedes dormir en el coche, dijo.

Me despertó a mitad del camino, antes de cruzar el Guadiana. Te toca conducir, dijo frotándose los ojos. Necesito un café y un cigarro, repuse. Señaló a través del parabrisas en dirección a un área de servicio. Allí puedes, dijo, en España. Estabamos a punto de cruzar la frontera. Portugal se acababa, en ese mismisimo momento.

El tono de su voz me desconcertó. No entendí muy bien a que se refería con lo de esta noche. Es verdad que la noche anterior habíamos tonteado un poco, como en los viejos tiempos, pero luego nada de nada, ella a su habitación de hotel, y yo a la mia, 4 puertas más allá. Las cosas con Alicia eran así. Como ella quería, siempre.

sábado 12 de septiembre de 2009

Impulsos

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Si hablamos de tentaciones, hablamos de infinitas posibilidades. Cada una de ellas da paso a una superior, a lo que llamaban nuestros abuelos perderse. "Paco que te pierdes". Irse al lado oscuro, como lo llamaba Ximo. Ceder a una es tentar a la siguiente, y así hasta que desapareces consumido por la velocidad, por el alcohol, por Star Trek, por las pajas, por la coca cola, por la codicia.

- Correcto -dice Victor- la codicia es el pecado capital. Ese afán excesivo de riquezas, sin ningún animo de atesorarlas. Sin embargo, la avaricia no está del todo mal vista.

- Si -dice Jaime- por aquello del ahorro.

- Ves -dice Ximo poniéndose recto en la silla- a eso me refiero. Todo está contaminado. La codicia es pecado, la avaricia no, anda ya!

- Bueno, técnicamente es pecado también, pero menos malo

Victor estaba inquieto. Hoy había recogido de la casa su flamante coche nuevo de más de 60.000 euros. No había podido aparcarlo cerca de la terraza en la que estaban sentados y no encontraba la manera exacta de introducir el concepto en la conversación. Algo de expectación y un poco de sorpresa. Generar algo de admiración, envidia o lo que fuera que sintieran aquellos cabrones- pensó él.

- Menos malo, menos malo. La avaricia lo es todo. Mira lo que le pasó a Gollum -dice Jaime.

- ¿A quién?

- Es la base del Sr. de los Anillos. La tesís de la trilogía. La avaricia es mala. Tira el puto oro, tiralo al abismo, Tolkien no dice otra cosa en toda la novela.

- ¿Ves? -dice Ximo- el lado oscuro. Las tentaciones lo son todo. Son el sujeto, lo que hace andar la máquina. No importa el objeto, importa las tentaciones.

- Hombre -Victor- no diría yo tanto, el objeto importa, no es lo mismo un reloj que un coche. Por cierto ya tengo mi coche nuevo, lo acabo de sacar de la casa.

- Enhorabuena -dice Ximo.

- Gracias -Victor satisfecho.

- ¿Lo has pagado a toca teja? -dice Jaime

- ¿Estás loco? ¿De donde voy a sacar tanta pasta? Lo he financiado.

- Seguro que lo ha pagado a fardo -dice Jaime.

- Si, con la pasta del calcetín.

- Traelo a la puerta y nos damos una vuelta ¿no? -dice Ximo.

- Mmmm -dice Victor mirando el movil- he quedado con Marta, tengo que ir a por ella.

Jaime pone los ojos en blanco. Ximo enciende un cigarro. Suena un movil. Es un mensaje de Marcos. Está viniendo. No os vayaís, dice, aqdo n 2 m. Ximo pide otra ronda. Victor se levanta a por el coche. Si está libre la acera os pongo el estéreo, dice.

Ximo y Jaime se miran. El lado oscuro tradicionalmente siempre lo habían visto en las drogas. Sobre todo en las ínas. Marcos llega en ese momento. Se saludan. Jaime se lia un porro con disimulo...
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miércoles 26 de agosto de 2009

nowhere

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Supongo que conforme te vas haciendo viejo te vas convenciendo a ti mismo de que en realidad no te ha ido tan mal, de que a tu manera has conseguido hacer de tu vida algo diferente, algo excepcional.
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viernes 26 de junio de 2009

Billie Jean

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Un joven afroamericano de 22 años de edad con el pelo ensortijado y la fez algo más blanca que Micheal Jackson en su portada del Thriller sale del apartamento 12 dando un portazo. Shit! murmura entre dientes, lanzándolo al suelo de linóleo del descansillo de la escalera. Shit! repíte, Theodor, antes de bajar los escalones precipitadamente en un intento de contener las lágrimas. Con un empujón a las puertas ajadas sale a la noche de harlem, a la luna llena. Apoya su espalda contra la pared de piedra y se cubre la cara con las manos. Ella dijo que yo era el único, dice sollozando. Lo dijo, repite. Necesita unos segundos para recuperarse, para cortar las lágrimas de la decepción, para respirar mejor. Luego sale andando con las manos en los bolsillos de su traje, mirando al suelo, con el sombrero cubriéndole el rostro. Dijo que yo era el único, lo dijo, repite deteniendo su caminar. Durante unos segundos mira las baldosas de la acera como si puieran iluminarse con una respuesta. Luego reemprende su camino con paso firme, entonando una melodía.

"Billie jean is not my lover
Shes just a girl who claims that I am the one
But the kid is not my son
She says I am the one, but the kid is not my son"

Michael Joseph Jackson contempla la escena desde la acera de enfrente. Está sentado en los escalones de la entrada del edificio 168, allí es donde vive con su familia. Él también juguetea con una melodía en la cabeza. Es una más alegre. La silva con las frases de su vecino Theodor, y para cuando este desaparece de la escena él ya tiene una letra completa en la cabeza. Se pone en pie y se cuelga la chaqueta al hombro.

"But the kid is not my son" Se aleja tarareando.
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lunes 22 de junio de 2009

Vorágine (II)

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2.Aglomeración confusa de sucesos, de gentes o de cosas en movimiento.

La vorágine sabe a tequila, a ácido de bateria, a serrín. Huele a uñas pintadas, a frias madrugadas, a sudor algunas veces.

La vorágine: Fui a casa de Pablo a por algo. Allí estaban Marta y Mentxu, en aquel comedor vacío de muebles, tan solo con un sofá y una tele. Tenían abierta una botella de vino regular y preparaban un par de porros.

Una fuerza centripetante pulsando fulgor, amenazando con tragarse todo lo que encontrase por delante. Era una sensación que casi tenía olvidada, que casi había desaparecido de mi catálogo. Ahora volvía a sentirla, y la sentía como antes, como antes de dejar Valencia e irme a Barcelona. De la vorágine es de lo que había estado huyendo si es que había estado huyendo de algo, es lo que me movió a abandonar mi barrio, mis amigos, a Marta. La vorágine era esa sensación de estar derivando sin atisbo de un mañana, sin indicios de mi voluntad para cambiar las cosas que no me gustaban de mi vida. La fuerza de esa sensación me aterró, me dejó solo ante la posibilidad de cambiar, me revolvió las tripas por decirlo de una manera más básica.

De la vorágine fue de lo que huí hace años, y con la vorágine es con lo que me encuentro ahora, el mismo día de mi vuelta. Como si hubiera estado aquí, sentada en este mismo salón, esperando todo este tiempo solo para decirme a la cara: lo que has hecho no ha servido de nada. Todo sigue igual, todo es lo mismo y no podrás hacer nada por cambiarlo nunca. Puedes huir, pero no esconderte, la vorágine te encontrará, igual que te ha encontrado siempre, allí donde estuvieras ¿O no te encontré en Cannes? Allí fuí otra distinta, pero fui yo, la misma vorágine, te aceché desde el principio, buscando tus puntos débiles, encontrándolos y fundiéndolos todos en uno poderoso, con forma de mujer. Con posibilidades de futuro. De un futuro con el que siempre habías soñado. El futuro de ser libre, de ser capaz de transformar tu vida en algo extraordinario. Lo que siempre habías querido. Ser diferente, destacar de la normalidad. Ser un ser extraordinario. Porque siempre te has sentido diferente, como tocado por una mano invisible que guia tu destino por angostos caminos, por impensables senderos. Tomando decisiones que a simple vista no se continuan con la anterior, no guardan una secuencia que pueda parecer lógica, pero que para tí, dentro de esa vaga masa mental a la que tu llamas planes, tienen un sentido, trazan un camino. Pero aún así, ni siquiera tu mente es capaz de encontrarle razonamiento a todos tus actos, no sin marcar nuevos hitos, nuevos actos a realizar, que en la mayoría de los casos quedan fuera de tu alcance, por extraordinarios, por trabajosos y laberínticos. Actos, acciones, que para poder realizarlos requieren de un bagaje anterior del que todavía careces, y que probablemente te costaría años acumular. Sí, tienes un plan, pero ese plan solo puede definirse como delirio.
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domingo 21 de junio de 2009

De fotos(II)

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Una foto, click, sería tan fácil, piensa Marco. Está mirando a Irene por el objetivo de una Leica Reflex. A través de ella ve a una francesa de 24 años, de pelo moreno y ondulado, a la que le gusta hacer poses. Lo descubrió días atrás, cuando paseaban por la alameda. La Leica no es de Marco, es de ella, que es aficionada a la fotografía. Él le tiró una foto como sin querer, solo por probar la reflex y ella posó de una forma muy natural, como sin querer también.

Están en la habitación de Marco porque ella necesitaba cambiarse para la noche. Se ha puesto una falda negra y un top amarillo con la espalda al aire y él ha sentido el impulso de fotografiarla. Ahora le hacía carazas tumbada en la cama. Marco jugaba con el zoom. Una foto, sería tan fácil, tan bonito, piensa al tenerla en la mirilla ¿Y luego que? Luego otra, y otra más. Esta sería la primera de muchas, una de tantas al final. Archivos que acabarían guardados en un CD, en un disco duro, en una memoria flash, testimonio de su ¿amor?

Marco no está enamorado y piensa que probablemente ella tampoco. Luego en las profundidades de sus conversaciones ambos declararían cosas, verdades y mentiras que les permitieran estar juntos sin demasiados remordimientos, sin demasidas culpas. Sin demasiadas paranoias.
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sábado 13 de junio de 2009

Vorágine

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Vorágine.
(Del lat. vorāgo, -ĭnis).

1. f. Remolino impetuoso que hacen en algunos parajes las aguas del mar, de los ríos o de los lagos.

rruuuuuuuuuuuuuuuuuu.
mmmaaammmmmmmmmmmmmmmm.
rrrraaarrrrrrrrrrrrrrrrr.
zzzzuuuuzzzzzzzzzzzzzzzzz.

¿ruge?
¿zumba?
No sé. Pero se oye, desde aquí, como una amalgama indefinida de sonidos, llegada desde lejos. A veces suena como un rio entre las nubes, otras como un grupo de heavy metal bajo las piedras. Otras es solo el silencio, que zumba, y ruge, como un tifón o un torbellino. Suena durante todo el día, pero es por la noche cuando se hace insoportable. Un estruendo sordo que se cuela por debajo de todas las cosas. Engulléndolas.

La vorágine va más rápido que tú.

La vorágine está ahí, y tú estas aquí.

Siempre puedes entrar a la vorágine o salir a la siguiente.

Hasta que la vorágine entra en ti, y te lleva a la nada.

También se le puede gritar pero no importa, porque ruge, zumba, todo a la vez.

Viene a por mí, la siento como se me mete dentro, como me vacía, y me impregna de su substancia. Como me controla y me arrastra a decisiones, sin tomar, a asuntos pendientes, por resolver cosas, del pasado. Oírla venir me deja estancado en estado de letargo, metido en la cueva, sin tener proposiciones de mi mismo, desechando tentativas, sin nuevas iniciativas y olvidado por mis sueños que ya no sé cuales son.

La vorágine me vencerá. Lo presiento. Me vencerá si no consigo cambiar, se aprovechará de mi inercia y me devorará. Sucumbir a eso, o huir al ruido, al ruido de una nueva vorágine. A una que se oye desde aqui. Una que ruge, y zumba, todo a la vez.
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domingo 17 de mayo de 2009

De fotos(I)

Había ido a sacarse las fotos a la tienda donde trabajaba Marta. Fue la primera novia que tuvo, con ella perdió la viginidad. Estaba casí igual que cuando tenía 15 años, sólo que con 15 años más. Se hablaron muy correctamente, hola que tal estás? Como te va? Bien, y a tí? A mi bien también. Le sacó las fotos. Él se tomó un poco de tiempo antes para arreglarse el pelo alegando que había venido en bici. Ella sonrió. Las tendrás en 5 minutos. Él gastó el tiempo curioseando entre las vitrinas mientras ella atendia a dos viejecitos que últimaban los detalles de su reportaje fotográfico en ocasión de sus bodas de oro. Ella le entregó las fotos y él las pagó en importe exacto extrayéndolo de su monedero de tela. Le gustaban las fotos, no eran perfectas, pero el tío que le miraba le transmitía algo, algo que él, que era el tio que le miraba, sabía que era, un poco, al menos, de su esencia, y eso hacía que le gustasen.

En nueve meses se había sacado el DNI, y había ido a visitar a sus padres una vez, no era mucho. Pero había conseguido hablar con Marta tras muchos años de no hacerlo, y eso era algo.

jueves 30 de abril de 2009

Stock #39 (I)

Saul Hudson, con 43 años y 170 libras peso, jamás había imaginado que acabaría arrastrandose por la selva amazónica. Por suerte se encontraba en bastante buena forma. Desde que dejó sus vicios más destructivos, como la heroína y los donuts, había muscalado y fortalecido su cuerpo. El marcapasos que le colocaron a los 35 seguía funcionando a la perfección, aunque no se llevaba del todo bien con las armas automáticas, por eso había preferido usar tan solo una púa para adentrarse en la selva.La llevaba entre los dientes, una púa bien afilada, mientras se deslizaba entre la maleza como una serpiente.

Había seguido la pista del Stock #39 hasta este país de Suramérica. No recordaba exactamente cual era, fue su mujer la que sacó los billetes. Pero si sabía a quién venía a buscar. Se trataba de un guitarrista colombíano que vivía en un templo precolombino. El tipo estaba forrado. Compró 14 héctareas de selva, con templo incluido dentro. Le llaman Escobar y se rumorea que narcotraficar es su negocio.

Un sonido armónico, lejano, le obliga a detenerse para prestar atención. Cierra los ojos para concentrarse. Cree reconocer un pequeño riff tejido de sonidos repetitivos que perduran en el espacio. Escobar consiguió el Stock #39 un par de años atrás, en una gira de jeff beck y desde entonces lo guarda como su tesoro más preciado. Encerrado en una vitrina, a temperatura constante y presión ideal, en una atmosfera de puro oxigeno. Slash sospecha que ese pueda ser aquel Marshall que tocó una vez, de timbre embriagador y sustain infinito, cuando los tiempos del Appetite.

jueves 2 de abril de 2009

II

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Ahora Marcos está en su antiguo barrio, en un piso alquilado, cerca de donde vivía antes de marcharse a Barcelona. Es el barrio del Carmen, una calle cerca de Caballeros. Antes vivía en Caballeros, con Alicia, cuando se fueron de casa con dieciocho años. Ahora son diez años después, y Alicia ya no vive allí. Se mudó hace tiempo.

Acaba de llegar. Alquiló el piso por internet desde Cannes, y la dueña le ha dejado la llave en el bar de abajo. El piso huele a cerrado y a humedad. Dentro de nada vendrán las lluvias, pero aún quedan un par de semanas de ese calor sofocante de septiembre. Abre las ventanas de par en par, para que entre el olor del mediterraneo, para que el aire se seque un poco. Da una vuelta por la casa, inspeccionándola. Un dormitorio, una sala de estar, un pequeño cuarto de baño, una cocina y una habitación vacía por completo. La habitación vacía da a un pequeño callejón, casi sin luz. Si no fuera por que es una habitación, Marcos diría que esa habitación está rota. Las paredes, de color beige (el resto del piso es blanco) están sucias y en la más grande parece que como si hubiesen escrito una palabra que después borraron. En una esquina hay un papelito, como un recibo, casi arrugado, casi convertido en una bola. Decide resolver ese misterio más adelante y cierra la puerta de esa habitación que parece salida de una novela de Paul Auster.

Entra en el dormitorio y deja su petate sobre el colchón de la cama. Esta sin sabanas, y su funda es de esas de color azul con motivos blancos, de tela antigua, que raspa. Piensa en buscar la ropa de cama, pero le da pereza. Sabe que se arrepentirá y que probablemente hoy duerma encima de esa tela rasposa, con la ropa puesta, pero aún así la pereza le detiene. Tampoco tiene ganas de abrir la maleta todavía, de sacar todo lo que ha traido desde su vida anterior.

Entra en la cocina que tiene un pequeño balcón por el que se cuela una luz agradable, calida y colorida. En la pila una taza de cafe y su cucharilla esperan a ser fregadas desde no se sabe cuando, una capa de polvo las cubre. Sonrie. Es una costumbre que él también ha adoptado, dejar por fregar una pieza para el próximo inquilino. Un vaso, una taza. Entre los alquilados dejar un plato se considera de mala educación. Piensa en el café que se tomó ayer, antes de abandonar Cannes, antes de dejar atrás historia, tal y como había hecho en Barcelona, y antes Valencia. Ahora el circulo se cerraba.
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domingo 22 de marzo de 2009

redaños

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"Te dejé por la decepción, por la continuidad, por la espera de algo grande, como antes, al principio, cuando nos conocimos.

Te dejé por los lazos que unen y las barreras que separan. De los últimos habían pocos, de lo otro, unas cuantas, pero salvables, si no hubiese sido por el interés que desapareció por tu exigencia.

Te dejé por cobarde, por el miedo a la vida constante, por las consonantes de tu nombre, y también por las vocales.

Te dejé por no seguirte la corriente, en última instancia.

Te dejé, te dejé, te dejé. Y tú a mi no. Te dejé y no volviste a saber nunca más de mi, excepto por rumores y habladurias, por historias que vienen de lejos y que quizá sean todo mentira.

Te dejé un día y desaparecí para siempre. Hasta hoy, que t.."

Marco detiene su teclear. Relee el email desde el principio y cuando llega al final duda un segundo entre imprimirlo para así poder quemarlo o borrarlo directamente.
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viernes 20 de febrero de 2009

#sexo channel

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**nastydandi78 has joined #sexo channel

la lista de conectados cae en cascada vertical. 300 personas y algún boot reunidos a las 3:33 de la noche de un martes.

Marco lee los nicks de los usuarios conectados en el chat. Zorrita69, camxcam, pollón19, telachupo,..., sabía que era demasiado tarde para encontrar todavía conectada a diablilla67 pero tenía que probar. Además, venía medio borracho y con fantasías. Le deprime la idea de ponerse a ligar, pero aun así lo intenta con sumisaxdetras. Abre un privado.

nastydandy78> Hola estas libre?
sumisaxdetras> no soy un taxi
nastydandy78> pero viajas de noche, no?
sumisaxdetras> menuda comparación. Eres poeta?
nastydandy78> no, fontanero. Como tienes las cañerias?
sumisaxdetras> yo bien y tú? ah por cierto, soy un tio

Suspira.

Cierra el chat. Navega por internet buscando algo con lo que excitarse. Pero nada lo hace lo suficiente. Necesita algo real, aunque sea una realidad cibernética. Necesita reacciones. Desiste masturbarse para perder la conciencia, agotarse, relajarse y quizá dormir. No podrá hacerlo con el ordenador, asique lo apaga. La máquina suspende su funcionamiento con un zumbido que se aleja, dejando la habitación en silencio. La casa en silencio. La calle en silencio. Todo en silencio. Se estira en la silla. Mira el reloj de la mesita [3:53]. Duda si tumbarse en la cama o seguir emborrachandose hasta perder el conocimiento. Tiene las orejas calientes y los pies frios. Es Febrero.
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sábado 7 de febrero de 2009

I

Nuestro personaje se llama Marco, tiene 27 años, y hoy es su último día en Francia. Mañana vuelve a España, a Barcelona. De apellido es Iranzo, por parte de madre, y esa es la que importa en esta historia. Es Septiembre, 12, a las 23:31 de la noche.

Alfredo, como le llama su compañero en honor al Landismo, está fregando platos con las manos sumergidas en una gran pila de acero inoxidable. Habla con un cigarrillo colgándole de los labios,

-así soy yo realmente. Si alguna vez puedo ser yo realmente es cuando estoy allí ¿sabes? No ahora fregando esta mierda.

Viste camiseta de tirantes, blanca, por supuesto, que se pega sobre su cuerpo fibroso. No es muy alto, y el pelo de su flequillo es demasiado largo. Pero como es guapo todo eso no importa.

- Ya tenía ganas de largarme de aquí ¿sabes?

- No tenías porque esperar hasta el último momento.

- Si, bueno, no me sobra el dinero. Es un trabajo, aunque sea una mierda, da dinero, eso es lo que importa.

- Bueno, en España tienes casa ¿no?

- Si, pero no dinero. Necesito comida y eso. Sabes a lo que me refiero ¿no?

- Tener casa ya es algo.

- Ya, pero no es dinero.

- ¿Que le vas a contar a tus amigos?

- ¿a ellos? La verdad. Que vengo de Cannes, que es donde he pasado este último año. Que era camarero jefe de un restaurante de postín en Barcelona, y como era tan bueno el dueño me mando un año a gastos pagados al restaurante de un amigo porque a la vuelta pretendía hacerme gerente. Allí conocí a mi femme fatale, medio italiana, medio francesa, con la que inicié un romance. Se acabo ayer, y se acabó para siempre. Eso más o menos.

- Ten cuidado no te atragantes si lo sueltas todo de golpe.

- No se si me acordaré de hablar castellano.

- Siempre estás diciendo mierda, joder, mecagoenlaputa, eso no se te ha olvidado.

- Ya sueño en francés ¿sabes?

- Já. Yo no empecé a soñar en francés hasta el segundo año.

- Eso es porque eres un estupido yankiee, hijo de siete mil padres que ni siquiera has oido hablar del latín.

- No es que tu seas muy listo ¿no? Alfredo.

- Por eso me largo. No volveré a ver esa cara de chancla que tienes nunca más.

- ¿De que? -pregunta Ronnie fumando de su cigarro apoyado en el quicio de la puerta. Ronnie es un negro cuarentón al que la frente le llega hasta mitad de la cabeza. Su cuerpo es delgado, de brazos flacos y largiruchos, aunque una esfera abdominal deforma su camiseta.

- De lata abollada.

Ronnie suelta un Já,

- Que parace que te la haya pisado un dos caballos.

Ronnie se engacha a reir.

- Tienes la misma cara que la gargola de Notre Dame. No, espera, mejor, que una vaca de Wisconsin.

Ronnie, rie, fuma, tose,

- Que cabrón eres Alfredito, te voy a echar de menos.

- Espero que te toque algún sueco más seco que el ojo un grillo que no te deje ni fumar. Ya sabes como se las gastan estos europeos.

martes 13 de enero de 2009

La importancia del momento.

lo es todo.